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Nuestros antepasados nos han dejado una herencia “LOS OLIVOS CENTENARIOS” mayoritariamente de la variedad arbequina, árboles poco vigorosos pero muy resistentes a la climatología tan dura de esta zona del valle del Ebro, con calurosos y secos veranos e inviernos muy fríos. Sus frutos las olivas son pequeñas pero de una calidad extraordinaria por el zumo que contienen “el aceite de oliva virgen extra”. |
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La tradición en el cultivo de estos olivos arbequinos centenarios, se adapta y cumple con las normas del Consell Cátala de la Producció Agraria Ecológica. Campos de olivos junto al bosque mediterráneo que debido a la orografía de pendientes, aprovecha el agua de las lluvias aportando los nutrientes del bosque hasta los olivos, además de los cuidados de poda y labranza que corresponde.
La mayoría de las fincas de cultivo Ecológico, están situadas a SO de tal forma que el sol las irradia desde que sale hasta que se pone, lo que ayuda a que las olivas sean de mayor calidad. |
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| Es a principios de Noviembre que sus frutos, las olivas empiezan a madurar y llega la época de cosecha, peinando las ramas de los olivos manualmente, para no perjudicar al olivo y tampoco a sus frutos. Cuando están las olivas en su punto óptimo de maduración se recogen, para así de una buena fruta, obtener el mejor zumo de fruta de oliva: “EL ACEITE DE OLIVA VIRGEN EXTRA DE PRIMERA PRESION EN FRIO Y DE CULTUVO ECOLÓGICO”. |
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